La Clase A busca reinventarse: entre la pasión, los fierros y los costos
“Quiro” Zapata pasó por el aire de RALLY PAÍS RADIO #163, en una entrevista que le concediera a Mauricio “Luli” Daract y analizó el presente de una categoría histórica que se resiste a desaparecer y reclama soluciones para volver a brillar
En los talleres y en los grupos de WhatsApp de pilotos y preparadores, el tema vuelve una y otra vez: la Clase A. Esa categoría que durante años fue sinónimo de espectáculo, ruido y velocidad, hoy atraviesa un momento de replanteo profundo. Rodolfo “Quiro” Zapata, piloto y preparador puntano, no duda en poner el tema sobre la mesa: “La Clase A se fue cayendo de a poco, pero sigue siendo un gran auto”, asegura.
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Desde San Luis, Zapata reconoce que la realidad económica y técnica la ha golpeado fuerte. “Es una clase prácticamente libre, pero los costos se fueron a las nubes. Para mí sigue siendo el mejor auto de tracción simple que hay, aunque la confiabilidad ya no es la de antes”, explica.
UNA CAJA QUE NO PERDONA
El Gol Power, aquel modelo que marcó una época, fue quedando relegado por su punto más débil: la caja de velocidades. “En su momento eran los mejorcitos, pero los Gol Trend los superaron en confiabilidad, aunque nunca llegaron a ser tan competitivos como un Power bien armado”, detalla.
Recién ahora, después de años de pruebas y ajustes, se empieza a encontrar “la vueltita” para que el Power vuelva a estar a la altura. “Cuando funciona, sigue siendo un auto impresionante. Pero claro, todo cuesta cada vez más, y eso desanima”, agrega.
ENTRE LO NACIONAL Y LO IMPORTADO
Zapata también analiza la opción de incorporar cajas secuenciales o transmisiones más modernas. “Sería una linda alternativa, pero lo nacional no dura. Las cajas argentinas son buenas, no se rompen fácil, pero se gastan muy rápido. Eso obliga a hacer service cada pocas carreras, y el costo se dispara otra vez”, lamenta.
El dilema es el mismo de siempre: evolucionar sin fundirse. Las piezas importadas prometen rendimiento y durabilidad, pero a precios que la mayoría de los equipos no puede afrontar.
LA ECONOMÍA DEL AUTOMOVILISMO: UNA ECUACIÓN IMPOSIBLE
“Hoy hay gente que corre con ocho o diez millones de pesos por carrera, y otros con uno o dos. Y los resultados son prácticamente los mismos”, dispara Zapata. La frase condensa el espíritu de una categoría que convive con presupuestos dispares, pero que sigue generando pasión.
El piloto/preparador propone soluciones simples y concretas: limitar la cantidad de veces que se puede abrir una caja o motor por año, y volver a usar materiales más accesibles. “Se podrían permitir dos o tres aperturas al año. Eso bajaría muchísimo los costos y obligaría a cuidar más los autos. No habría que pensar solo en la próxima carrera, sino en las tres o cuatro que vienen”, reflexiona.
Incluso menciona detalles aparentemente menores, como volver al caño común en los escapes. “Querés ahorrar y ponés un caño negro… pero el mejor va a ser igual el más caro, así somos los argentinos”, dice entre risas.
MÁS VIDA ÚTIL, MENOS DERROCHE
Para Zapata, la clave está en darle más vida útil a los elementos. “Mientras todo siga abierto —carburadores, inyección, programadores— vamos a seguir gastando. Un carburador vale lo mismo que una inyección, y entre banco de pruebas, sensores y ajustes te vas una fortuna”, resume.
Su diagnóstico es tan simple como contundente: “Si queremos que la categoría vuelva a crecer, hay que dejar de creer que todo sirve para una sola carrera. Gastamos millones convencidos de que la próxima abandonamos. Así no hay bolsillo que aguante”.
UN LLAMADO A LA REFLEXIÓN
Las palabras de “Quiro” Zapata reflejan una preocupación compartida por muchos dentro del ambiente. La Clase A sigue siendo símbolo de una época dorada del rally en nuestro país, pero su supervivencia dependerá de encontrar equilibrio entre tecnología, pasión y realidad económica.
Mientras los talleres siguen encendidos y los pilotos preparan nuevos proyectos, el deseo es claro: que los autos vuelvan, sin que el sueño se haga imposible de pagar.

